jueves, 30 de marzo de 2017

Entre personajes

Trasgresión


Javier siempre fue un trasgresor.
Pero ya no sufre las consecuencias.
Esta vez Javier, ese personaje entrañable sólo porque vive adentro de la literatura, está dispuesto a castigar a su estilo, que ya demostró ser efectivo aunque poco ortodoxo, a Gabriel Click. Hasta ahora siempre se había hecho daño a sí mismo o había molestado a personajes más allá de los límites de su espacio literario. Pero ahora quiere llamar la atención de otros de los personajes de su propio autor. En el mundo real sería un inadaptado social, un peligro para la humanidad. Pero adentro del universo fantástico de la literatura es un personaje irónico, curioso y hasta querible.
Sin duda lo que hará Javier, hecho que se conocerá muy pocos renglones más adelante, además de tener consecuencias directas para Gabriel torcerá de manera desconocida el rumbo de la fantasía en donde viven. Lo que le pase a Gabriel estará ahí la próxima vez que se escriba sobre él, aún cuando hasta hoy estos dos personajes no habían tenido ninguna relación. Incluso quizás a Javier se le dé por transformar lo que está a punto de suceder en el primer evento de una serie de alteraciones a las historias de otros personajes.
Si algún personaje de este absurdo y fantasioso espacio iba a salirse de control, tenía que ser Javier. Ahí está él, parado en una esquina de la ciudad, muy cerca de una estación de servicio. Busca con ansiedad a Gabriel. Es de noche y las luces de los autos, si fuéramos una cámara de fotos, nos pintarían rayas rojas y blancas en las retinas. El fotógrafo tiene un trípode y ya lo acomodó en la esquina opuesta. Enrosca una cablecito extraño en la cámara. Está usando una cámara analógica, nos explica Javier mientras se ubica detrás de un árbol.
Gabriel enfoca su lente manualmente y reflexiona. Mira por el ocular y se asegura de que entre toda la estación de servicio en la foto. Se prepara para presionar el botón. Javier saca algo de su bolsillo justo en este momento. Apunta hacia Gabriel muy concentrado. Se lo nota seguro, muy probablemente haya practicado en sus ratos libres. Enciende su puntero láser de alta potencia, esos de color verde. Casi en el mismo momento, porque la luz viaja rapidísimo, la luz alcanza el lente de la cámara de Gabriel y se mete en su interior.
Estuvimos apunto de presenciar una tragedia. Justo antes de que Javier encendiera su pistola de luz, Gabriel abrió el obturador de la cámara. La energía del láser quemó la película en su interior y le hizo un tremendo agujero. Pero un momento antes el espejo dentro de la cámara habría llevado el rayo hasta el ojo de Gabriel.
El fotógrafo podría haber perdido un ojo. Me pregunto a dónde está el autor que abandonando sus personajes hace posible estas casi tragedias. ¿Pero quién evitó que Gabriel perdiera el ojo?